Introducción "Diarios de la Juventud"
Imperio de Tlani, reino de la
Rosa, ciudad Tlanix año 2020 del calendario actual
La campana
del colegio sonó, para algunos eso significaba el inicio de una nueva entapa en
su vida, para otros el paso al siguiente nivel y para otros esto quería decir
que el final de una etapa estaba cerca.
Cada uno
de los alumnos de la preparatoria tomo su lugar y espero pacientemente al
maestro, todos excepto los alumnos que cursaban el último año en el salón A.
-¿Volverá a llegar tarde?-preguntó uno de los
alumnos.
-Calma- intervino Mark, tenía el cabello rubio y
ojos azules, el más inteligente de la clase además del más desastroso, era el más
indicado para planear eventos, gracias a sus planificaciones habían ganado en casi
todos los eventos escolares-no ha de tardar, ¿Verdad Amon?-le dijo al único alumno
sentado en su pupitre.
Amon solo hizo un gruñido.
Amon era el único que competía en cuanto conocimiento
se tratase con Mark, pero por el lado social era un completo desastre, nadie se
le acercaba siquiera, su aspecto era aterrador, se peinaba con todo el cabello
hacia atrás, en ocasiones un ligero mechón se rebelaba y caía sobre su frente, tenía
una cicatriz que iba desde su frente pasando por su parpado izquierdo hasta
terminar en la mejilla izquierda, ese aspecto combinado con su actitud seria
hacía que nadie le hablara, nadie comprendía cómo es que esos dos chicos eran
los mejores amigos.
-Hola Amon-le dijo Damaris.
Damaris era la única persona del salón que trataba
de dirigirle la palabra, era una chica delgada, de estatura promedio, ojos
marrones y cabello lacio de color negro, por lo general llevaba un flequillo que
cubría la mayor parte de el lado derecho de su cara, el resto del cabello lo
llevaba recogido en una cola.
-Hola-le contestó.
Al escuchar esto se ruborizó se dio la vuelta lentamente y se dirigió
hacia sus amigas que la esperaban con una sonrisa juguetona.
-Hola niños –dijo gritando un hombre con sombrero
de Gánster y gabardina-esto es un secuestro.
-maestro…madure-le dijo Kyle, un chico regordete,
en cuestión de aprovechamiento era el penúltimo en la lista.
-no sé de qué hablan.
-¿Sstá bien?-pregunto Lisa, una de las mejores
amigas de Damaris, era una de las únicas dos rubias del salón, ella era la más
alta.
-Sí, los asuste verdad-les dijo.
-En lo absoluto-dijo Mark con una sonrisa
El profesor
se quitó la gabardina, el se llamaba Alaston, su cabello era rubio
peinado con partido, la mayoría de los alumnos lo definirían como un loco en el
que pueden depositar su confianza dado que el sobrepasaba los límites de la escuela
y ayudaba a sus alumnos en cualquier asunto, llegando a resolver problemas
familiares graves, todo el último grado
A agradecía haberlo tenido como su tutor desde el principio.
La clase transcurrió sin muchas novedades, al
terminar el profesor les pidió paciencia antes de salir.
-Mañana les traeré algo, es una sorpresa, pero
espero que cambie su vida o a la forma de verla.-sin decir más se fue.
Al salir Amon y Mark caminaron juntos hacia sus
casas.
-Ese profesor está loco-dijo Mark- Pero me intriga
un poco lo que nos tenga que decir mañana ¿a ti no?-le preguntó.
-No, lo que tenga que darnos nos lo dará mañana,
preocuparme no hará que sepa que es-le dijo sin verlo a los ojos.
-¿Quieres ir a comer?-le preguntó Mark.
-No puedo, mi madre necesita mi ayuda-le dijo.
-Ni hablar.
Al llegar a un cruce peatonal Mark vio a su amigo y
con una sonrisa fraternal le dijo.
-Mañana se cumplen cuatro años de eso ¿verdad?
Amon asintió.
-Sí, Mañana mismo- dicho esto se fue.
Al día siguiente todos esperaron en sus asientos
sin hacer el menor ruido, algunos se habían pasado toda la tarde pensando en lo
que el profesor había dicho, otros ya habían sacado sus propias conclusiones,
todos estaban menos Amon, al llegar (tarde como siempre) al salón el profesor
llevaba una mochila de gran tamaño, por su esfuerzo al cargarla se notaba que
estaba pesada, tras él llego Amon cargando otra, Damaris y Amon cruzaron las
miradas, ella la aparto de inmediato ruborizándose hasta la frente.
-Gracias Amon-le dijo-Puedes ir a sentarte.
Al llegar al lado de Mark este le hablo.
-Creí que no vendrías.
-¿Por qué?
-Ya sabes, por el día.
-Ya no soy tan débil.
Amon se sentó, el maestro comenzó a repartir
cuadernos muy gruesos a sus alumnos, en las pastas decía “diario de vida”.
-Esta es su tarea de todo el ciclo escolar lo
llenarán con sus vivencias o pensamientos, no las leeré pero si no lo hacen
ustedes mismos se engañaran, en la primera página hay un comentario mío hacia
ustedes, es único en cada cuaderno, me tomé el tiempo de dedicarles unas
palabras especiales a cada uno. Bueno pues prosigamos, este año está la convivencia
general, en esta se incluyen deportes, cultura general, artes etc., ya todos
sabemos quien competirá en boxeo-al decir esto todos voltearon a ver a Amon- en
poesía Damaris, en los exámenes culturales Mark…-decir todo lo que se dijo en
esa hora haría que este capítulo se extienda así que lo dejare aquí.
Al llegar el receso todos se pararon y se dijeron
lo que había en su primera página, el bullicio fue roto por Mark.
-Amon, ¿A ti que te puso?
Todos se quedaron callados, Amon desde su asiento
le contesto.
-Mejor di lo tuyo.
-No, mejor tu Damaris.
Damaris leyó lo suyo.
-“Los sentimientos son como flores, ponlos al sol y
crecerán, déjalos en la sombra y se marchitaran”-dijo toda nerviosa.
-ósea que te gusta alguien-dijo Mark
-N…n...Oooo…no-dijo dicho esto se fue del salón a la próxima clase.
Al terminar las clases Mark buscó a su amigo pero
no lo encontró por ningún lado, Amon se había dirigido a toda prisa a su casa
para ayudar a su madre con la comida, al terminar salió a correr por primera
vez en meses, sentía que lo necesitaba, al correr por dos horas sintió una gota
en su mano, al paso de unos minutos comenzó a llover.
-Que cliché-dijo para sí mismo.
Tomo un descanso en una banca con vista al mar y
suspiro.
-Sabía que estarías aquí-dijo una voz familiar detrás
de él-¿Por qué llegaste tan tarde hoy?
Al voltear vio a Mark parado detrás con una sonrisa.
-el maestro me jalo cuando iba entrando a la
escuela, dijo que necesitaba mi ayuda.
-¿Leíste tu frase ya?-le preguntó su amigo.
-Sí, ¿y tú?-preguntó Amon a lo que su amigo asintió-¿Qué
decía?
-Dímelo tu primero.
-No.
-Está bien-dijo mientras reía, el agua había empapado
ya todo su cabello y gran parte de su ropa- Decía lo siguiente “no ocultes lo
que te apena en esa sonrisa ni finjas felicidad cuando te inunda el dolor”, ¿Qué
deprimente no?
-La mía decía esto “el mal camino lleva al mal
camino, se lo que eres, vive lo que sientes, tu eres tú, tu destino es tuyo, no
depende de nadie”
Hubo un momento de silencio que fue interrumpido
por Mark.
-¿Aquí nos conocimos no?- Amon asintió- Hace cuatro
años que te vi aquí llorando, eras un niño, al entrar a la preparatoria me
asombre de verte, ¿Aún quieres lo mismo que en ese entonces?
-Si
-Tal vez el profesor te quiso decir que pararas con
ese mensaje, la venganza no te hace ningún bien.
-No quiero un bien para mí, si no para los demás-le
dijo mientras se paraba.
-Sigues igual, solo te daré un consejo, abre los
ojos, muchas cosas están pasando frente a ti y ni cuenta te das
-Gracias
Dicho esto se fue corriendo dejando a su amigo ahí sentado,
el lo vio hasta que desapareció a la lejanía.
-No eres tu padre Amon, vive, por favor-dijo a la
nada
En el siguiente capítulo (capitulo 1 “que cliché”)
se dan a conocer más detalles de “la venganza” y el lugar de procedencia de
Amon y su familia… hasta el miércoles, nos vemos (será un capítulo más extenso
que esta la introducción)

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